Ejemplares de misteriosa especie de pez son captados desafiando la gravedad al escalar una cascada en el Congo: ¿cómo y por qué lo hacen?
Miles de ejemplares de una especie de pez pequeño fueron captados escalando una cascada vertical de 15 metros de altura en la República Democrática del Congo, un comportamiento que, según los expertos, ilustra las sorprendentes e ingeniosas maneras en que los animales pueden adaptarse a entornos extremos.
Los investigadores documentaron cómo esta especie de pez, cuyo nombre científico es Parakneria thysi, asciende por las cataratas de Luvilombo en la cuenca alta del Congo, un vasto sistema fluvial que abarca África Central y alberga la segunda selva tropical más grande del mundo.
En un video que circula en redes sociales los peces se ven ascendiendo por la pared rocosa vertical durante las crecidas estacionales al final de la temporada de lluvias, generalmente en abril y mayo.
Si bien esta especie puede alcanzar unos 9,8 centímetros de longitud, los investigadores observaron únicamente individuos de tamaño pequeño a mediano, de entre 3,7 y 4,8 cm de longitud, que remontaban las cataratas.
Las observaciones sugieren que un pez puede tardar casi 10 horas en completar la lenta y exigente ascensión hasta la cima, moviéndose a ráfagas cortas y descansando con frecuencia, según científicos.
Los ejemplares más grandes de la especie parecían ser demasiado pesados para que sus aletas pudieran soportar la subida.
"Este descubrimiento subraya la importancia de mantener la continuidad de los cursos de agua, especialmente en el contexto de la cuenca del Congo, donde los estudios sobre el comportamiento de los peces son prácticamente inexistentes", dijo Pacifique Kiwele, investigador en ictiología, quien fue el autor principal del estudio publicado en la revista Scientific Reports.
Otras especies de peces son también capaces de escalar cascadas por diversos medios, pero los investigadores afirman que esta especie es la primera documentada en África.
¿Cómo y por qué lo hacen?
Los peces se adhieren a las superficies rocosas húmedas con sus aletas pectorales sostenidas por las aletas pélvicas y con la ayuda de unas diminutas proyecciones en forma de gancho llamadas 'únculos' que les permiten agarrarse a las superficies, explicaron los investigadores.
Luego, se impulsan hacia arriba moviendo sus cuerpos de un lado a otro, lo que a escala humana sería comparable a una persona escalando cientos de metros verticalmente.
El ascenso también es arriesgado. Algunos peces pierden el agarre cuando los chorros de agua repentinos los golpean, derribándolos de la pared de roca, especialmente cuando se voltean para sortear secciones sobresalientes.
Dado el volumen de agua en la base de las cataratas, es muy probable que los peces que caen puedan volver a trepar. Sin embargo, los investigadores indicaron que aquellos que aterrizan directamente sobre las rocas podrían no sobrevivir.
La razón por la que los peces intentan remontar la corriente, de acuerdo con los expertos, está relacionada con que los peces podrían estar buscando condiciones de vida adecuadas y zonas del río con menos competencia y menos depredadores.
Los investigadores identificaron dos amenazas humanas importantes para la especie: la pesca ilegal con redes antimosquitos de malla fina que pueden atrapar fácilmente a los peces y la extracción de agua para riego, que en algunos años ha agotado el río Luvilombo.