Presidente Petro denunció supuesto intento de asesinato cuando viajaba en helicóptero: "llegué a donde no tenía que llegar escapando de que me maten"
Este martes el presidente de Colombia, Gustavo Petro, aseguró que "escapó de un intento de asesinato" cuando volaba en un helicóptero, dijo, lo que le impidió aterrizar en el departamento de Córdoba la noche del lunes.
"Cogimos mar abierto cuatro horas y llegué a donde no teníamos que llegar", "escapándome de que me maten", dijo el mandatario en un consejo de ministros televisado.
"Anoche no pude aterrizar porque me informaron que al helicóptero donde venía con mis hijas le iban a disparar. Ni siquiera prendieron luces donde debía aterrizar", agregó.
El izquierdista sostiene desde hace meses que hay un "plan del narco para asesinarlo".
Mientras tanto, cientos de municipios en Colombia están bajo riesgo de actos de violencia electoral y de presiones de grupos armados que buscan influir en las elecciones de 2026, de acuerdo con la MOE, una plataforma de organizaciones civiles de observación electoral.
El grupo terrorista Ejército de Liberación Nacional (ELN) se atribuyó un atentado contra la caravana de vehículos de un senador la semana pasada en Arauca, región fronteriza con Venezuela, en el que murieron dos guardaespaldas del legislador Jairo Castellanos, que no viajaba en el convoy.
El magnicidio del candidato presidencial y senador de derecha Miguel Uribe, que murió en agosto víctima de un atentado a tiros ocurrido dos meses antes, revivió los fantasmas de la violencia del narco contra políticos en las décadas de 1980 y 1990.
Durante el gobierno de Petro ha habido al menos cuatro agresiones contra senadores, incluido el de Miguel Uribe.
Petro denunció en 2024 otro supuesto intento de asesinato en su contra en Bogotá.
Sectores han criticado fuertemente la posición de Petro y el Gobierno Nacional frente a los grupos guerrilleros y criminales, principalmente por su fallida política de Paz Total, que ha visto el recrudecimiento de la violencia en los últimos meses.
Justamente es mismo martes, una senadora oficialista estuvo secuestrada por algunas horas en el suroeste de Colombia.
La senadora Aida Quilcue, una dirigente indígena e integrante del partido de Petro, fue raptada junto a sus dos escoltas en su departamento del Cauca, una región conflictiva y cocalera controlada por disidentes de la guerrilla FARC que se apartaron del acuerdo de paz de 2016.
Unas tres horas y media después de su desaparición, el gobierno informó que estaba libre y a salvo gracias a una acción de rescate de un grupo de indígenas que en ocasiones se enfrenta a los rebeldes.
Quilcue fue trasladada a Popayán, capital de Cauca, en un tanque blindado del ejército.
A su llegada, la senadora de 53 años contó que "varios hombres armados" interceptaron la camioneta en la que se trasladaba, sin especificar a qué grupo pertenecían.
"Nos bajaron del vehículo y luego nos llevaron a pie a un sitio desconocido", dijo.
Al notar la presencia de los indígenas que la buscaban, los secuestradores huyeron, añadió. "Nos dejaron solos y salieron corriendo, de tal manera que nosotros salimos".