Medallista olímpico en Londres 2017 se sincera sobre su adicción: "Lo único que me quedaba era la muerte, porque esa es la vida"
El mundo del deporte ha sido impactado por el duro y crudo relato de un medallista olímpico sobre su adicción a las drogas y como estuvo a punto de tener que decidir entre la vida o la muerte.
El atleta sudafricano Luvo Manyonga dio un escabroso relato de lo que la adicción a las drogas le puede hacer a las personas.
El medallista olímpico en los juegos de Londres 2017, contó en entrevista con el medio The Guardian que recibió una paliza con un bate de béisbol por parte de los miembros de una patrulla comunitaria en Paarl, en Sudáfrica.
Según Manyonga había robado un teléfono para poder seguir pagando su adicción al 'Tik', una variante de la famosa metanfetamina cristalizada. Esto solo hizo que se cuestionará si debía cambiar el rumbo que su vida estaba teniendo o quedarse a esperar la muerte.
El campeón del mundo comentó que: "sentía que ya no me quedaba nada" y que después de la muerte de su madre fue cuando decidió que su vida no valía la pena.
"Después de que mi madre falleciera, fue cuando decidí que mi vida había terminado. Ella era el pilar de mi vida. Ella me daba fuerzas para seguir adelante. El carro perdió las ruedas y todo empezó a ir mal", reveló.
Tras eso, los tres años siguientes, fueron un borrón para él entre su exceso con las drogas como el tik y el crack.
Lo único que le quedaba era su documento de identidad, el cual usaba solo para que la gente le creyera que era el mismo que había conquistado el primer título mundial de salto de longitud para Sudáfrica en Londres en 2017.
Manyonga confesó que su vida en ese entonces "era una locura", y que solo vivía "para conseguir otra dosis".
"Llegué al punto de robar teléfonos, entrar a robar en casas, solo para conseguir droga. Así de bajo llegué. Tenía que despertarme por la mañana y adormecer el dolor porque no quería aceptar que tenía un problema", agregó.
Fue en ese momento de su vida, que un día en 2023, Luvo se robó un celular de la hija de un miembro de la patrulla comunitaria de Paarl. Cuando la patrulla lo alcanzó le dieron una paliza con un bate de béisbol: "No pude caminar durante una semana".
"Fue entonces cuando me di cuenta. Vi mi vida pasar ante mis ojos mientras esos tipos me golpeaban. Lo único que me quedaba era la muerte, porque esa es la vida de un drogadicto. Así que decidí entonces que o me suicidaba o seguía adelante con mi vida. Necesitaba encontrar a Luvo Manyonga", aseveró.
Este golpe de realidad hizo que empezara de cero, dejara atrás su barrio y se mudara a la provincia del Cabo Oriental. Allí se alejó de las drogas, se rehabilitó y dejó la vida delictiva que llevaba y que casi lo lleva a la muerte.
Debido a la vida tan desordenada que llevaba, en 2020 le impusieron una sanción de cuatro años por saltarse un control de antidopaje. En diciembre de 2024 dicha sanción llegó a su fin y tras esto retomó los entrenamientos, para meses después, estar de vuelta compitiendo en Stellenboshc.
Esa competencia le trajo de vuelta "todos los recuerdos de dónde vengo, de todo el camino que he recorrido. Poder estar en esa pista, sano y con ganas de hacer lo que mejor sabe hacer, fue muy emocionante".
Pero es consciente que sus actos tienen consecuencias y por ello afirma haber aprendido la lección y asumir sus errores.
"Soy humano. Cometo errores. No lo oculto. Yo era el que no estaba presente en los controles antidopaje. Nunca usé ninguna sustancia para hacer trampa en el deporte; solo consumía drogas recreativas. Tenía un problema. Pero ahora he aprendido la lección. He reconocido quién es Luvo Manyonga", puntualizó.
Y cree firmemente que todavía tiene "grandes saltos y medallas de oro en mi cuerpo. Todavía tengo que darles una buena competencia a estos jóvenes. Siento que mejoro con cada competición. La memoria muscular nunca se olvida. El año pasado fue un comienzo".
Entre sus mejores marcas registró 7,31 metros, lejos de los históricos 8,65 que alcanzó en 2017. Solo hasta octubre de 2025 superó nuevamente los ocho metros y hace poco saltó 8,11 metros, clasificándose al Campeonato Mundial de Atletismo Indoor en Torun, Polonia.