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Irán: Lo que deja la "lluvia negra" de la guerra

Investigadores de la Universidad Queen Mary de Londres estiman que el conflicto en Irán produjo 7,2 millones de toneladas de dióxido de carbono en apenas 24 días de hostilidades, una cifra superior a las emisiones anuales de países como Islandia.

Durante los primeros 24 días del conflicto se emitieron 7,2 millones de toneladas de CO2, producto de la destrucción de infraestructura civil, ataques a instalaciones petroleras, incendios y operaciones militares.

El estudio advierte que solo en los primeros 14 días de guerra se liberaron cerca de cinco millones de toneladas de dióxido de carbono, equivalentes a las emisiones anuales de 1,1 millones de automóviles de gasolina.

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Entre las principales fuentes de contaminación aparecen el colapso de edificios y escombros, la combustión de combustibles tras ataques a refinerías y depósitos, además del uso intensivo de aviones de combate, vehículos militares y buques de guerra.

Para José María Baldasano, experto en cambio climático y catedrático de ingeniería ambiental del Politécnico de Cataluña, el problema va mucho más allá de las cifras inmediatas del conflicto.

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“Las emisiones derivadas de las actividades militares corrientes representan alrededor del 6% de las emisiones mundiales. Serían equivalentes al cuarto país más contaminante del planeta”, advirtió.

El especialista explicó que las emisiones militares suelen quedar fuera de acuerdos internacionales como el Protocolo de Kioto o el Acuerdo de París, debido a que muchos Estados consideran esa información como estratégica y ligada a la seguridad nacional.

Además del CO2, Baldasano alertó sobre la llamada “lluvia negra” generada por explosiones, incendios y combustiones incompletas, que liberan material particulado altamente tóxico.

Según explicó, esos contaminantes pueden depositarse en el agua y los suelos, afectar la cadena alimenticia y generar graves problemas respiratorios en las poblaciones cercanas al conflicto, especialmente en zonas pesqueras del Golfo Pérsico.

El experto también advirtió que este tipo de emisiones acelera aún más el calentamiento global y aumenta la intensidad de fenómenos extremos como olas de calor, inundaciones y eventos climáticos severos.

“No solo hay víctimas directas de la guerra. También existe una repercusión global sobre el clima y la salud ambiental del planeta”.

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