La Casa Blanca dice que el régimen cubano está "cayendo y colapsando" y que quiere para la isla una "democracia próspera y libre"
Este miércoles 18 de febrero, la vocería de la sede presidencial de los Estados Unidos se pronunció sobre Cuba.
Concretamente, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, remarcó que la administración Trump quiere una democracia próspera y libre en la isla caribeña.
Así como lo advirtió el presidente Trump previamente, Leavitt subrayó que el régimen del sucesor de los hermanos Castro, Miguel Díaz- Canel está “cayendo y colapsando”.
“Queremos la democracia de todos los países del mundo, en especial de nuestro hemisferio, sabemos que Cuba es un país con muchas dificultades, está colapsado, queremos para ese país una democracia próspera y libre”, expresó la funcionaria del Gobierno de los EE. UU.
De momento, Cuba se encuentra bajo la lupa de los Estados Unidos. La relación entre ambos países atraviesa una fase de máxima tensión caracterizada por el incremento drástico de la presión económica y diplomática por parte de la Casa Blanca que busca un cambio de gobierno en la isla.
Recientemente, el presidente norteamericano, Donald Trump, catalogó a Cuba como una "nación fallida" y una amenaza.
"Cuba es ahora mismo una nación fallida", declaró el presidente de la unión americana ante periodistas a bordo del Air Force One.
Sin embargo, al ser preguntado si Estados Unidos derrocaría al gobierno de Cuba, como Washington hizo cuando capturó al dictador venezolano Nicolás Maduro, el jefe de Estado contestó: "No creo que eso sea necesario".
Al margen de las declaraciones del titular de la Casa Blanca, por lo visto con el paso del tiempo, Donald Trump funge como un líder político impredecible.
Se trataría de una táctica que él mismo ha defendido para ganar ventaja en negociaciones. Su estilo, según analistas políticos, combina la retórica combativa con cambios de postura estratégicos para descolocar a sus oponentes.