Por: Arturo McFields Yescas
El chavismo ha recibido un duro golpe, pero se niega a capitular a sus ambiciones. Delcy Rodríguez quiere ser la sucesora del tirano, garantizando un Madurismo sin Maduro. Es decir, una salida negociada, pragmática y peligrosa.
Maduro fue arrestado con colaboración interna. De acuerdo con declaraciones preliminares, desde agosto se conocían todos sus pasos. Por lo tanto, la operación de captura (o entrega) fue precisa y perfecta, sin errores y sin bajas.
La caída de Maduro es una victoria extraordinaria que debe ser bien administrada. Si bien es cierto es importante garantizar estabilidad política y económica, esos intereses jamás pueden estar por encima del tema central: El reconocimiento de las autoridades legítimamente electas.
María Corina debe ser incluida y no ignorada. Lejos de toda sombra de duda, la Nobel de la Paz, tiene la fortaleza, inteligencia e integridad necesaria para contribuir de manera protagónica en la transición post Maduro. No es una opción es un imperativo.
El chavismo es un monstruo de 3 cabezas. Delcy y Jorge Rodríguez, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino. Los tres bloques son poderosos y problemáticos, pero solo uno será el interlocutor con Estados Unidos: Delcy Rodríguez. Los otros recibirán una oferta que no podrán rechazar.
La lucha cuesta arriba de María Corina. La ganadora del premio Nobel tendrá que seguir luchando hasta el final. Contra el pragmatismo político, la dictadura y los detractores de siempre. La lucha no ha terminado únicamente ha cambiado el contexto.
Un liderazgo fuerte en Estados Unidos. El presidente Trump hizo lo que varias administraciones prometieron, pero ninguna pudo cumplir: Sacar al tirano de Miraflores y dar una oportunidad a la democracia, la seguridad y la institucionalidad.
La izquierda perdió la brújula. Mientras el mundo cierra filas celebrando la caída del dictador, los presidentes de Brasil, México, Chile y Colombia se atrincheran para defender al tirano, olvidando el tema central: El retorno de la democracia a Venezuela.
El mensaje para Cuba, Nicaragua, Colombia y México. La captura de Maduro deja un mensaje claro: Estados Unidos combatirá al narcotráfico y a los tiranos con todos los recursos disponibles, incluyendo el militar. Particularmente el militar.
No es el final es el principio. Los jugadores políticos en Venezuela han cambiado, pero el desafío sigue siendo el mismo. El fin de la tiranía, la transición democrática y el reconocimiento del presidente Edmundo González Urrutia.
Cuidar el momento. La salida de Maduro no puede ser un cambio de forma sino de fondo. La meta no puede ser dividida, diluida o derivada en otras acciones o intereses. La democracia y la libertad no pueden ser negociadas.
El 3 de enero de 2026 quedará en la historia. Puede ser el día de la caída de un dictador o la reinvención de un nuevo modelo autoritario hibrido. En el primero, el objetivo es la democracia, en el segundo el objetivo es incierto.
La lucha por la libertad es hasta el final. Tras la caída de Maduro queda claro que la democracia no es fácil, es complicada y lejos de ser una carrera de velocidad es una carrera de obstáculos y resistencia. La libertad de Venezuela todavía hay que seguirla construyendo y la salida de Maduro es sin lugar a dudas un gran comienzo. Lo mejor esta por venir.
*El autor es periodista exiliado, exembajador ante la OEA y exmiembro del Cuerpo de Paz de Noruega (FK). Es exalumno del Seminario de Seguridad y Defensa del National Defense University y el curso de Liderazgo de Harvard.