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Esto dicen los expertos sobre iniciativa para que los niños madruguen menos a estudiar en Colombia tras proyecto de ley que lo plantea

Estudiante joven - Foto de referencia Canva
Estudiante joven - Foto de referencia Canva
La iniciativa, conocida como "Estudio sin Madrugón", ya superó su segundo debate en la Plenaria del Senado.

Un proyecto de ley que avanza en el Congreso de Colombia propone que ninguna institución educativa del país, pública o privada, inicie clases antes de las 7:00 a.m. en los niveles de educación inicial, preescolar, básica y media.

La iniciativa, que superó su segundo debate en la Plenaria del Senado, ha puesto sobre la mesa la pregunta acerca de si realmente es beneficioso exigir a niños y adolescentes empezar su día cuando aún no están biológicamente preparados para hacerlo.

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Actualmente en Colombia, cabe resaltar, desde las 5:00 a.m. —y en algunas ocasiones antes—hay algunos menores saliendo de sus casas para llegar a clase a tiempo.

Aunque se trata de una cuestión replicada culturalmente durante años, la evidencia científica viene cuestionando desde hace un tiempo si este hábito favorece el aprendizaje o, por el contrario, lo limita.

Así lo explica Belén Catalán Gregori, coordinadora del Máster Universitario en Psicopedagogía de la Universidad Internacional de Valencia – VIU, perteneciente a la red de educación superior Planeta Formación y Universidades.

"La evidencia científica muestra que los horarios escolares muy tempranos tienden a generar restricción de sueño", indica. "Sucede especialmente en estudiantes con cronotipo vespertino, lo que afecta negativamente a la atención, la memoria y el rendimiento académico".

El concepto de cronotipo, vale precisar, indica la predisposición biológica de cada persona a rendir mejor en determinados momentos del día y es clave para entender el problema, según los expertos.

Mientras algunos niños se activan temprano, otros alcanzan su mejor nivel cognitivo varias horas después. Si los horarios escolares no consideran estas diferencias, el resultado suele ser un déficit de sueño acumulado.

En ese sentido, un descanso inadecuado puede afectar el desarrollo integral del estudiante, según explica la experta de VIU, y normalizar la falta de sueño desde edades muy tempranas solo lleva a consolidar hábitos poco saludables que se prolongarán hasta la adultez.

"La falta de sueño incrementa el cansancio diurno, aumenta la irritabilidad, la dificultad para regular las emociones, dado que el sueño ayuda a regular hormonas como el cortisol y la serotonina, así como el riesgo de problemas de salud física y mental", explica Catalán Gregori.

En los adolescentes la evidencia recogida por los expertos también es clara, pues se ha demostrado que quienes inician las jornadas escolares muy temprano presentan mayores niveles de somnolencia diurna, menor motivación, dificultades de atención y un mayor riesgo de problemas emocionales, especialmente aquellos con cronotipo vespertino, que quedan en desventaja frente a quienes tienen cronotipo matutino.

La iniciativa que se discute en Colombia no solo tiene implicaciones educativas, sino también sociales. El proyecto ha expuesto que retrasar el inicio de las clases también contribuye a la dinámica familiar, especialmente para aquellos hogares con mujeres cabezas de hogar, que supera el 50% según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).

Teniendo en cuenta los hallazgos científicos, Catalán indica que los colegios deben también reorganizar las actividades académicas más exigentes hacia media mañana, cuando la mayoría de los estudiantes alcanza picos de mayor rendimiento cognitivo.

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Además, según la experta, deben fortalecer la educación sobre hábitos de sueño para que niños y adolescentes comprendan su impacto en el bienestar y el aprendizaje.


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