Tras reciente éxito de Artemis, módulos de aterrizaje lunar de SpaceX de Musk y de Blue Origin de Bezos están en el punto de mira de la NASA
Tras el regreso seguro de cuatro astronautas de un histórico sobrevuelo en la Luna la semana pasada, la NASA está centrando su atención en su próximo desafío: someter a los módulos de aterrizaje lunares de SpaceX, de Elon Musk , y Blue Origin, de Jeff Bezos, a una serie de pruebas rigurosas ante futuros alunizajes tripulados.
Artemis II de la NASA, de casi 10 días de duración, marcó el primer vuelo tripulado del programa multimillonario de regreso a la Luna de la agencia y envió astronautas más lejos de la Tierra que nunca antes.
La misión fue diseñada como un ensayo general para vuelos posteriores con el fin de validar los sistemas necesarios de cara a transportar tripulaciones al espacio profundo.
Pero este hito también ha puesto de relieve lo que muchos funcionarios consideran uno de los mayores riesgos que aún persisten en el programa.
Los módulos de aterrizaje lunares comerciales deben demostrar que pueden realizar un descenso final complejo a la Luna y traer a los astronautas de vuelta a casa sanos y salvos, una hazaña que la NASA no ha intentado desde 1972.
La NASA aspira a enviar astronautas de nuevo a la Luna para 2028, a pesar de la creciente competencia de China, que planea un alunizaje tripulado para 2030.
Para mitigar los posibles retrasos, la agencia seleccionó a SpaceX y Blue Origin para desarrollar módulos de aterrizaje competitivos con la esperanza de que la competencia y la inversión privada aceleren el progreso.
"Ambos lo ven como una competencia, y eso es algo estupendo", dijo el administrador de la NASA, Jared Isaacman, en una entrevista el lunes.
Isaacman habló días después de dar la bienvenida a los astronautas de Artemis II, quienes amerizaron el viernes tras su misión alrededor de la Luna.
El vuelo marcó el primer lanzamiento tripulado del cohete Space Launch System de la NASA, construido por Boeing y Northrop Grumman, y de la cápsula Orion, construida por Lockheed Martin.
Si bien el SLS y el Orion son vehículos tradicionales, propiedad del Gobierno, diseñados para transportar astronautas de la Tierra a la órbita lunar, la NASA ha recurrido a empresas comerciales para la última etapa del viaje: el aterrizaje en la superficie de la Luna.
SpaceX, entretanto, está desarrollando un sistema de aterrizaje tripulado basado en su enorme cohete Starship, un vehículo de acero inoxidable mucho más grande que cualquier módulo lunar construido hasta ahora.
Blue Origin, por su parte, está construyendo su propio módulo de aterrizaje Blue Moon, basándose en una filosofía de diseño más tradicional.
La NASA ha presionado a ambas compañías para que aceleren su trabajo, aunque los funcionarios reconocen que los desafíos son formidables.