Ataques de EE. UU. e Israel contra el régimen de Irán disparan precios del petróleo y amenazan suministro energético global
Los ataques entre Estados Unidos e Israel contra el régimen iraní están generando una nueva crisis en los mercados energéticos globales, con impactos directos en los precios del petróleo y la gasolina que afectan a millones de consumidores en todo el mundo.
La operación militar contra el régimen de los ayatolás ocurre en el corazón energético del planeta, desatando una ola de incertidumbre que los mercados traducen inmediatamente en alzas de precios.
El estrecho de Ormuz, controlado por Irán, es una arteria vital por donde pasan unos 17 millones de barriles de petróleo diarios, y cualquier riesgo real o percibido de interrupción genera reacciones inmediatas en las cotizaciones.
Cuando existe amenaza de bloqueo en esta ruta estratégica, los mercados añaden una prima de riesgo al precio del crudo, los seguros marítimos se encarecen o cancelan, y los buques evitan la región, reduciendo drásticamente la capacidad de transporte.
Este fenómeno significa que, aunque exista petróleo físico disponible, el costo de moverlo y asegurar su llegada aumenta, y ese incremento termina siendo asumido por los consumidores finales.
En Estados Unidos, el precio promedio del galón de gasolina supera los 3 dólares con 10 centavos, y cada centavo adicional representa presión sobre familias, transportadores y pequeñas empresas.
La ecuación es directa: conflicto en Oriente Medio equivale a mayor riesgo en el suministro, petróleo más caro y, consecuentemente, gasolina más cara.
Entretanto, Donald Trump anunció que la Marina de Estados Unidos escoltará petroleros a través del estrecho de Ormuz si fuera necesario.
La medida busca garantizar el flujo energético mundial en una zona por donde transita el 20% del petróleo global.
Al respecto, Antonio Saravia, doctor en Economía y director del Centro de Estudios para la Economía y la Libertad de Mercer University, analizó las implicaciones de esta crisis.
"Cuando se genera incertidumbre en el Medio Oriente, cuando hay problemas, pues el precio del petróleo va a subir. Eso es inevitable, están llegando ya casi 80 dólares y eso significa que todo se encarece", explicó.
El especialista señaló que esta situación representa una oportunidad para países latinoamericanos productores de petróleo.
"Esta es una oportunidad interesante para países latinoamericanos como Colombia, como Ecuador, como Venezuela, como Brasil, que producen petróleo. Ellos pueden vender a un precio más alto", indicó.
Sin embargo, el economista advirtió sobre los efectos negativos para naciones importadoras. "Para los importadores de combustibles como Chile, como Bolivia, como Argentina, pues eso puede significar costos más altos, eso puede significar déficit más alto y eso puede generar desestabilidad macroeconómica", precisó.