Fiscalía General de Colombia abrió investigación contra el cantante Nelson Velásquez por enriquecimiento ilícito tras su participación en parranda vallenata en cárcel de Itagüi
El cantante colombiano Nelson Velásquez se encuentra en el ojo del huracán tras conocerse que será investigado por enriquecimiento ilícito por su participación en una parranda vallenata en una cárcel en Itagüi, en Antioquia.
La Fiscalía General de la Nación abrió una indagación por el presunto delito de prevaricato por omisión luego de la polémica parranda vallenata en el pabellón 1 de la cárcel de Itagüi el pasado miércoles 8 de abril.
Según el medio El Tiempo, en la cárcel de máxima seguridad que alberga a peligrosos capos del narcotráfico de Medellín se celebró el cumpleaños del recluso Paulo Andrés Torres Flórez, alias Pocho y jefe de la banda ‘la Agonía’.
En la parranda también se festejó la salida de Sebastián Murillo alias 'Lindolfo' y se contó con la presentación de Velásquez.
El cantante ofreció un concierto en el que había todo tipo de tragos como tequila, whisky, vino y aguardiente. En las imágenes que han circulado por redes se puede ver a Nelson y su equipo ingresar para entonar temas de su antigua agrupación 'Los Inquietos'.
Tras la polémica, la Fiscalía abrió una indagación contra el artista por presunto enriquecimiento ilícito, pues habría recibido cerca de 100 millones de pesos para que se presentara en el centro penitenciario.
En diálogo con Noticias RCN, el ministro de Justicia del país, Jorge Iván Cuervo, explicó que pese a la polémica el cantante no habría incurrido en ningún delito.
El funcionario colombiano afirmó: "Hacer una parranda en una cárcel, así sea violando los protocolos, no constituye un delito, puede constituir una falta disciplinaria para los internos que la organizan y para el personal penitenciario que lo permitió".
Y explicó que lo único que se conoce es que hay un intermediario para contratar al artista y que hay que establecer el origen de los recursos con los que se le pagó. "Si son ilícitos sí habría una responsabilidad del grupo contratado, pero un concierto per se no es un delito".
El ente regulador también abrió una línea de investigación contra los guardias del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) por omisión o complicidad por el ingreso de los músicos a la cárcel.