Con un encuentro de perfil bajo, Lula da Silva se reúne con Donald Trump en la Casa Blanca antes de las elecciones de octubre en Brasil
El presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva se reúne este jueves con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la Casa Blanca, en un intento por recomponer una relación marcada por tensiones políticas y comerciales.
Lula, de 80 años, y Trump, de 79, han mantenido una relación difícil y esta será su segunda reunión oficial, tras otra en Malasia en 2025.
La Casa Blanca mantiene el encuentro en un perfil bajo, sin rueda de prensa conjunta, como sucedió hace tres meses con el colombiano Gustavo Petro.
Más allá de las diferencias ideológicas, ambos países tienen importantes intereses comerciales en juego.
Brasil mantuvo como pudo el pulso arancelario de Trump el año pasado, hasta que Washington levantó parte de esas tasas aduaneras al gigante sudamericano, por la presión inflacionaria en rubros como el café o la carne de res.
Washington ha manifestado su interés en los yacimientos brasileños de tierras raras, y la empresa aeronáutica brasileña Embraer tiene en Estados Unidos uno de sus grandes mercados, que busca mantener sin trabas arancelarias.
Lula y Trump (80 y 79 años respectivamente) tienen en común un estilo político directo y llano, una manera personalista de enfocar la política, lo que les permitió cruzarse en la asamblea general de la ONU en septiembre pasado e inopinadamente decidir que tenían que reunirse cara a cara y despejar malentendidos.
Pero la arrolladora política exterior estadounidense, dentro y fuera de América Latina, genera alarma en Brasilia.
La cita en la Casa Blanca fue aplazada y negociada diplomáticamente, y en medio se cruzaron hechos como el derrocamiento del presidente venezolano Nicolás Maduro y la guerra contra Irán.
"Trump no tiene derecho a levantarse por la mañana y amenazar a un país" declaró Lula en una entrevista periodística reciente.
Al mismo tiempo, el mandatario brasileño condenó el reciente intento de atentado contra Trump y rechazó la violencia política.
Lula enfrenta un año electoral complicado, ante una oposición conservadora que le ha infligido algunas derrotas en el Congreso y con encuestas que le dan un empate con el hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, el senador Flávio Bolsonaro, en octubre.
Trump nunca ha ocultado su abierta preferencia por el exmandatario derechista, condenado y encarcelado en Brasil, y ha apoyado públicamente a su hijo Flávio.
Otro de los hijos, Eduardo Bolsonaro, se instaló en Estados Unidos para hacer cabildeo en favor de su padre el año pasado, y sostiene contactos regulares con la administración Trump.