Putin ofrece usar sus vínculos con el régimen de Irán para ayudar a "restablecer la calma en Oriente Medio" tras Operación Furia Épica de EE. UU.
El presidente ruso, Vladímir Putin, habló el lunes por teléfono con líderes de cuatro estados árabes del Golfo y ofreció utilizar los lazos de Moscú con el régimen de Irán para intentar ayudar a "restablecer la calma en Oriente Medio" tras la denominada Operación Furia Épica de Estados, informó el Kremlin.
En una serie de llamadas con los líderes de los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Arabia Saudita y Qatar, Putin criticó los ataques de Estados Unidos e Israel contra el régimen de Irán, que el Kremlin describió como una "agresión no provocada".
Según la versión del Kremlin de la llamada de Putin con el presidente de los Emiratos Árabes Unidos, Mohammed bin Zayed Al Nahyan, el líder ruso se ofreció a actuar como conducto para transmitir las quejas de los Emiratos Árabes Unidos sobre los ataques a Teherán.
Durante la llamada, "ambas partes enfatizaron la necesidad de un alto el fuego inmediato y el retorno al proceso político y diplomático", puntualizó el Kremlin.
En la llamada de Putin con el emir de Qatar, el jeque Tamim bin Hamad al-Thani, el Kremlin afirmó que ambos líderes habían expresado su preocupación por la expansión del conflicto y el riesgo de que terceros países se involucraran.
Putin comunicó al rey de Bahréin, Hamad bin Isa Al Khalifa, que Rusia estaba dispuesta a hacer todo lo posible para estabilizar la situación en la región.
En una última llamada, el Kremlin señaló que el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, le había dicho a Putin que Rusia podría desempeñar un papel estabilizador, dadas sus relaciones amistosas con Irán y los países del Golfo. Por otra parte, el ministro de Asuntos Exteriores ruso también habló con su homólogo saudí.
Moscú, cabe resaltar, considera que su asociación estratégica con el régimen de Irán es fundamental para mantener la influencia que le queda en Oriente Medio, afectada cuando su aliado mutuo, el dictador sirio Bashar al Assad, fue derrocado hace 15 meses.
Aunque Rusia se beneficiaría del aumento de los precios del petróleo y podría acoger con agrado que Washington desviara su atención de Ucrania, la Operación Furia Épica también contradice el deseo abierto de Moscú de un orden mundial multilateral en el que Estados Unidos no sea dominante.
Los países árabes del Golfo, todos ellos aliados cercanos de Estados Unidos, han sido objeto de ataques con aviones no tripulados y misiles iraníes desde que el país norteamericano e Israel lanzaron sus ataques aéreos contra el régimen de Irán el sábado.
Putin condenó el domingo el asesinato del tirano del régimen iraní, el ayatolá Alí Jamenei, calificándolo de asesinato "cínico". El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, mientras tanto, acusó a Estados Unidos e Israel de hundir a Oriente Medio en un abismo de escalada descontrolada.
Sin embargo, Moscú desea a su vez no distanciarse de la administración del presidente Donald Trump mientras Washington negocia las conversaciones de paz sobre Ucrania. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que Moscú espera que esas conversaciones continúen.
"Tenemos nuestros propios intereses que debemos proteger, y está en nuestro interés continuar estas negociaciones (sobre Ucrania)", mencionó Peskov.