La Unión Europea y Mercosur firman histórico acuerdo de libre comercio: lo que sigue tras la firma y qué falta para su implementación definitiva
La Unión Europea y el Mercosur firmaron este sábado en Asunción un histórico acuerdo que crea una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo y que fue celebrado por los dos bloques como un triunfo del multilateralismo frente al proteccionismo arancelario.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dijo en declaraciones introductorias a la firma que la Unión Europea y el Mercosur eligen "el comercio justo sobre los aranceles".
De su lado, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, calificó el acuerdo como una "apuesta decidida" frente "al uso del comercio como arma geopolítica".
La firma ocurría en momentos en que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazaba con aranceles de hasta 25% a varios países europeos hasta que Estados Unidos compre Groenlandia.
En contraste, el acuerdo que se negocia desde 1999 entre la UE y los miembros fundadores del Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) crea un mercado que representa el 30% del PBI mundial y comprende más de 700 millones de consumidores.
El mandatario anfitrión, el paraguayo Santiago Peña, elogió que los dos bloques hayan elegido "el camino del diálogo" y "la cooperación".
Von der Leyen, Costa, los presidentes de Argentina, Uruguay y Paraguay y el canciller de Brasil, acompañados de mandatarios de países asociados al bloque sureño, terminaron la ceremonia con una ovación y una foto grupal en el auditorio del Banco Central de Paraguay.
El edificio, que resalta por su estilo brutalista, también fue escenario en 1991 de la firma del tratado fundacional del Mercosur.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, fue el gran ausente. Su ministro de Relaciones Exteriores, Mauro Vieira, destacó la "dimensión histórica" del acuerdo que construye "una multipolaridad estable y pacífica".
El tratado UE-Mercosur elimina aranceles a más del 90% del comercio bilateral y favorece las exportaciones de automóviles, maquinaria, vinos y bebidas espirituosas europeas a los pioneros del Mercosur. A cambio, facilita la entrada a Europa de carne, azúcar, arroz, miel y soja sudamericanas.
Se prevé que las exportaciones de la UE al Mercosur aumenten en un 39%, mientras que las exportaciones del Mercosur a la UE aumentarían un 17%.
Lula recibió el viernes en Río de Janeiro a Von der Leyen y aseguró que el acuerdo es "muy bueno para el mundo democrático y para el multilateralismo".
En la misma línea, Von der Leyen dijo este sábado que "este acuerdo envía un mensaje muy fuerte al mundo" y señaló que el trato privilegia "una asociación productiva y a largo plazo por encima del aislamiento".
Para el presidente uruguayo, Yamandú Orsi, la firma apuesta "por las reglas en un tiempo de volatilidad y cambios permanentes".
Por su parte, Javier Milei, enemigo del exceso de regulaciones en las relaciones comerciales, llamó a que en la implementación del acuerdo "se preserve el espíritu de lo negociado" y no se incorporen mecanismos que lo restrinjan, como "cuotas, salvaguardas o medidas de efecto equivalente".
Desde su regreso a la presidencia, Trump ha impuesto aranceles a productos de la gran mayoría de sus socios comerciales como herramienta para presionar a los países para que se alineen con las políticas de Estados Unidos.
El pacto enfrenta la resistencia de agricultores y ganaderos de algunos países europeos, que se han movilizado en fuertes protestas contra la firma porque temen una inundación de productos sudamericanos con normas de producción que consideran menos rigurosas.
Miles de ellos hacen su reclamo desde hace días en las calles de Francia, Polonia, Irlanda o Bélgica.
El viernes largas filas de tractores inundaron la ciudad española de Burgos con carteles como "no al Mercosur", mientras en Francia los manifestantes quemaban neumáticos y un ataúd simbólico con la palabra "Agricultura".
Para calmar la ira del sector, la Comisión Europea diseñó una serie de cláusulas y concesiones.
Entre otras, anunció garantías para sus sectores cárnico, avícola, del arroz, de la miel, de los huevos y del etanol, que limitan el cupo de productos latinoamericanos exentos de arancel e intervienen en caso de desestabilización del mercado.
Algunos de esos anuncios consiguieron revertir el voto negativo de Italia, que fue la llave de la aprobación del acuerdo entre los europeos.
Pero las medidas no alcanzaron para apaciguar a los productores, que planean una manifestación el 20 de enero en Estrasburgo, Francia.
Para que el acuerdo comercial entre en vigor, aún quedan pendientes la aprobación del Parlamento Europeo y la de cada uno de los parlamentos de los países firmantes del Mercosur.